Chapter 8

Los pasos se acercaban con rapidez hacia la habitación infantil, acompañados por el sonido metálico de unas llaves tintineando. Novia se puso de pie de un salto, interponiéndose de manera protectora entre la puerta y la niña. Su instinto maternal, adormecido por años de engaños, había despertado con una ferocidad incontrolable. La puerta se abrió de golpe con violencia, revelando la imponente figura de una mujer madura de mirada severa y cabello oscuro perfectamente recogido, vestida con un traje sastre negro que contrastaba con el ambiente rústico de la mansión.
El rostro de la recién llegada reflejó una mezcla de sorpresa y fría furia al descubrir a Novia dentro de la habitación prohibida. "Veo que los perros guardianes de afuera no sirvieron para nada", dijo la mujer con voz gélida, cruzándose de brazos con absoluta prepotencia. Novia sintió que el reconocimiento la golpeaba como un rayo. Era la antigua enfermera jefe del hospital donde había dado a luz, la misma persona que le había entregado los documentos falsificados sobre el supuesto fallecimiento de su bebé. La red de mentiras finalmente tenía un rostro humano y despiadado.
"Fuiste tú", susurró Novia con un odio sordo que apenas podía contener en su interior. La mujer sonrió con suficiencia, sin mostrar el menor ápice de remordimiento por el daño causado. "Fui yo quien salvó a esta niña de la vida vacía que tú ibas a ofrecerle", respondió la exenfermera con desprecio, dando un paso amenazante hacia el interior del cuarto. La niña, al ver a la mujer, retrocedió ligeramente, mostrando por primera vez un atisbo de miedo genuino ante la presencia de su supuesta tutora legal.
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Novia no retrocedió ni un solo centímetro. Su mente calculaba las opciones con la precisión de alguien que ya no tiene nada que perder. "Ella es mi hija", bramó Novia, desafiando la autoridad que la mujer había ejercido durante años. La exenfermera soltó una carcajada seca y desprovista de humor. "Legalmente, para el mundo, esa niña no existe. Y tú estás a punto de regresar al olvido del que nunca debiste salir", amenazó la mujer, sacando un teléfono móvil del bolsillo de su chaqueta con la clara intención de llamar a más cómplices.
Antes de que pudiera marcar un solo número, Novia se lanzó hacia adelante con una velocidad inesperada, desatando toda la furia contenida de una madre a la que le habían robado la vida entera. El forcejeo fue breve pero intenso; Novia logró arrebatarle el teléfono de las manos y lo estrelló contra el suelo de madera, haciéndolo añicos. La exenfermera la miró con furia asesina, levantando la mano para golpearla, pero la puerta de la habitación volvió a abrirse de golpe, revelando una escena que cambiaría definitivamente el rumbo de los acontecimientos.