Chapter 7

La habitación infantil emanaba un frío extraño, como si el tiempo se hubiera congelado en el instante exacto de la tragedia. Novia dio un paso cauteloso hacia el interior, sintiendo que el suelo de madera crujía bajo sus zapatos. La niña seguía sentada en el suelo, con la pequeña caja de música aún abierta sobre sus rodillas, emitiendo los últimos acordes de aquella melodía que había acosado los sueños de Novia durante media década. El aire estaba impregnado de un aroma a lavanda rancia y papel viejo, evocando recuerdos que Novia había intentado enterrar bajo capas de aparente felicidad y una boda perfecta que ahora yacía en ruinas.
"¿Cómo sabes esa canción?", preguntó Novia con la voz apenas audible, temiendo que cualquier movimiento brusco pudiera romper el frágil hechizo del momento. La niña levantó la barbilla con una dignidad sorprendente, mirándola fijamente a los ojos. "Me la cantaban todas las noches", respondió la pequeña con absoluta naturalidad, como si estuviera revelando un detalle sin importancia. Las palabras golpearon a Novia con la fuerza de un huracán. Si alguien le había cantado esa misma melodía, significaba que su hija había crecido bajo el cuidado de otra persona, una que conocía los secretos más íntimos de su maternidad truncada.
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Novia se arrodilló lentamente, ignorando una vez más el estado de su costoso vestido de novia, hasta quedar a la altura de la pequeña. Extendió una mano temblorosa, manteniendo una distancia prudencial para no asustarla. "Por favor, dime quién te crio. Necesito saber la verdad", suplicó Novia, dejando caer por fin las últimas barreras de su orgullo. La niña bajó la mirada hacia la caja de música y la cerró con un chasquido seco. "La mujer que me cuidaba siempre decía que tú habías elegido el brillo del mundo antes que a mí", murmuró la pequeña, repitiendo palabras venenosas sembradas en su mente durante años.
Un dolor agudo atravesó el pecho de Novia. Aquella afirmación era una mentira monstruosa, una calumnia fabricada en las sombras para justificar el robo de su primogénita. "Eso no es verdad", exclamó Novia con desesperación, conteniendo las lágrimas que amenazaban con desbordarse nuevamente. "A mí me dijeron que habías muerto. Me arrancaron de tu lado." La niña la observó en silencio, analizando cada gesto, buscando la sinceridad en el rostro pálido de la mujer que tenía enfrente. En ese instante preciso, los ecos de pasos apresurados resonaron en el pasillo exterior, rompiendo la tensión del momento.